Descripción del inmueble
Hay viviendas que se compran por sus metros cuadrados, y otras que se eligen por lo que nos hacen sentir la primera vez que cruzamos su puerta. Esta casa señorial pertenece a ese reducido grupo de propiedades que conse...
Hay viviendas que se compran por sus metros cuadrados, y otras que se eligen por lo que nos hacen sentir la primera vez que cruzamos su puerta. Esta casa señorial pertenece a ese reducido grupo de propiedades que conservan el carácter, la presencia y la personalidad que solo el paso del tiempo es capaz de otorgar.
Situada en pleno corazón de Pego y con acceso desde dos de las calles más importantes de la población, esta singular propiedad ha sido testigo de generaciones, historias y momentos que forman parte de la memoria de la ciudad. Construida en 1930, conserva la esencia de una época en la que las viviendas se levantaban para perdurar, con espacios amplios, materiales nobles y una arquitectura pensada para vivir sin prisas.
Con una superficie construida de 697 m², esta propiedad ofrece mucho más que una vivienda. Ofrece la posibilidad de crear un hogar excepcional, desarrollar un proyecto empresarial, combinar residencia y actividad profesional o simplemente conservar y devolver su esplendor a una de esas casas que cada vez resultan más difíciles de encontrar. Sus puertas de madera maciza, sus elementos originales y la amplitud de sus estancias recuerdan constantemente que nos encontramos ante un inmueble diferente, uno de esos lugares donde la personalidad tiene más valor que la perfección.
La distribución actual permite imaginar múltiples escenarios. Dispone de un semisótano de 90 m², una planta baja con local comercial de 103 m², patio interior de 23 m² y un impresionante garaje con capacidad para más de 3 vehículos vehículos. La primera planta alberga la vivienda principal, con cuatro dormitorios dobles y dos baños, mientras que la segunda planta, completamente diáfana, permanece abierta a la imaginación de quien decida convertirla en parte de su futuro.
La estructura ha sido revisada por un arquitecto y se encuentra en buen estado. El interior requiere rehabilitación y actualización, algo que lejos de ser un inconveniente representa una oportunidad extraordinaria para adaptar cada espacio a las necesidades actuales sin renunciar al alma y la identidad de la construcción original. Porque hay propiedades que se reforman para parecer nuevas, y otras que merecen ser restauradas para seguir contando su historia durante muchas décadas más.
Su orientación sur aporta una magnífica luminosidad durante todo el año y sus vistas al centro urbano y a las montañas completan un conjunto difícil de repetir. Además, la configuración de la vivienda permite valorar la instalación de sistemas de eficiencia energética como placas solares fotovoltaicas, aportando sostenibilidad y ahorro a largo plazo.
En Aramar siempre recomendamos algo antes de visitar una propiedad: descubrir primero el entorno. Pasear por sus calles, conocer el barrio, sentarse en una cafetería cercana y observar cómo transcurre la vida a su alrededor. Porque una vivienda puede transformarse, ampliarse o actualizarse, pero la ubicación es el único valor que permanece inalterable con el paso del tiempo.
Quizá dentro de unos años esta casa sea un magnífico hogar familiar, un elegante hotel boutique, un proyecto patrimonial o simplemente la residencia con la que siempre habías soñado. Lo único seguro es que propiedades como esta aparecen muy pocas veces en el mercado. Y cuando lo hacen, suelen ser reconocidas por quienes saben mirar más allá de lo que existe hoy para imaginar todo aquello que puede llegar a ser mañana.
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